martes, 6 de julio de 2010

Preludio balcánico




Ya deben estar acostumbrados a la pereza escritora de este puercoespín, así quenquizás les sorprenda que vuelva a escribir tan pronto, pero Alejandro ha sido aceptado apra una estancia en Bosnia y creo que es mi deber como su compañero de viaje y paparazzi contar lo que nos acontece en este viaje. Así que no nos abandonen en este mes que actualizaré el blog bastante a menudo.

Empezamos levantándonos temprano, para ir de Barcelona a Girona y de ahi tomar un "cómodo" vuelo de Ryan Air a Bratislava. Nuestro fin no era visitar esa ciudad tan pintorescda sino trasladarnos a Viena donde Poi y Vale nos esperaban para darnos asilo.

Llegamos a Viena el domingo por la tarde y conocimos "Casa paraíso" el nuevo hogar de nuestras viejas amigas y pasamos una linda velada platicando de sueños, pasados y presentes. Por desgracia, sólo pudimos estar una noche con ellas porque nuestro vuelo a Sarajevo salía en la marugada (9:50) del día siguiente.



Una vez más nos paramos temprano para estar en el aeropuerto a tiempo y lo ligramos gracias a la sabía guiá de Poi, y sobre todo de Vale, que parece conocer Viena mejor que su mamá. en fín, nos esperaba un avión con motor a élice de la afamada Bosnia i Herezegovina Airlines para llevarnos a nuestro destino. El viaje fue agradable, con un sanwich y bebidas (no alcohólicas gratis) gratis. Nuestro equipaje nos acompañó en todo momento y unos amables Kiran y Ajdin (nuestros anfitriones y organizadores de al estancia.

viernes, 2 de julio de 2010

¡Think norwegian!


Otra vez con pretexto de un congreso nos hemos ido de pata de perro -o de puercoespín. Esta vez el paraje escogido fue Oslo, pintoresca ciudad en la gélida Escandinavia. Afortunadamente el clima en verano es menos agreste y no tuvimos que empacar como si fueramos a Siberia. también para nuestar buena estrella, Alejandro tenía una amiga -Alejandra- que nos dio asilo político durante una semana.

La lluvia y un pertinente viento nos recibió y enseguida la garganta de Alejandro lo resintió, empezando lo que sería una semana de tosidos estornudos en diferentes tonos. Creo que psicológicamente ya se sentía en verano y la necesidad de llevar chamarra fue lo que doblegó sus defensas bacteriológicas. En fin, en la línea de su mamá, la enfermedad quedó en segundo plano y las responsabilidades -y el turismo- se hicieron diligentemente.



El congreso fue titulado "New landscapes of justice and security" y mi buen amigo dio su show entre tosidos y chistes. A diferencia de otros congresos donde ha habaldo, esta vez consiguó la atención del público y generó diversos y coloridos comentarios que lo dejaron bastante contento. también le provocó mucha felicidad que la universidad pagara la comida y la bebida todo el día. Debo decir que tal detalle fue una gran ayuda para nuestro ajustado presupuesto y lo aprovechamos hasta el punto mexicano de llevarse un bocadillo y tres rebanadas de pastel para que nos se fueran a desperdiciar.

El clima fue itinerante toda la semana, a veces llovía y a los 10 minutos salía un sol que ocasionaba que todos los noruegos se pusieran en traje de baño y se tumbaran en la franaj de pasto más cercana. Ale nos hizo el favor de prestarnos su credencial para las bicicletas públicas así que pudimso ver Oslo con los ojos del ciclista ya que no nos subimos al metro ni una sola vez.

Visitamos todo lo que había que visitar en Oslo, su famosa Opera que parece estar emergiendo del oceano, su castillo -bastante sencillo por cierto-, la fortaleza Akershus, el museo de los barcos vikingos y del famoso explorador Heyerdahls.

Sin embargo lo que más disfrutamos fue al compañía de Ale, su esposo Knut y su linda hija Sara María, que dicho sea de paso no nos hablaba cuando llegamos pero hasta nos incluis ane sus juegos unos días después. Con ellos fuimos a nuestro primer cumpleaños noruego y Alejandor pudo confirmar que quizás tenga un antepasado noruego pues la comida -especialmente los postres- es parte fundamental de estos festejos.

Otro episodio interesante que nos ocurrió fue conocer a una linda chica noruega que quería salvar a un pobre cuervo que se habia caído de su árbol. en un pequeña plaza entre la Opera y la Estación Central, Alejandro se dedicó a estar con ella mientars los junkies locales evitaban que la chica se llevara el cuervo a un veterinario esgrimían teorías sobre la monogamia y la fidelidad de los cuervos. Sin que me vieran yo pude hablar un poco con el cuervo, que en medio de su agonía estaba feliz porque hubiera aún personas en el mundo que se preocuparan por la vida.


El útlimo día pudimos ver el museo de Edvard Munch y ver las famosas pinturas de "El grito" y "Los vampiros" que fueron robadas hace no mucho tiempo. Buen museo que no pudismo ver en la semana debido a una huelga de guardias de seguridad.

Con la misma tos en sol menor, pero con un mejor clima volvimos a Barcelona muy agradecidos con Ale, Knut y sara marñía y con la esperanza de volver a Noruega para presenciar las auroras boreales y el sol de media noche.



jueves, 1 de julio de 2010

London bridge is not falling down


Despúes del largo viaje a México, Los Ángeles y Las Vegas tuvieron que pasar 4 meses para que, como dice Alejandro, volviera a agarrar agua la nube y pudieramos viajar de nuevo. Esta vez el pretexto -siempre hay uno- fue el Congreso sobre Sociedad y Vigilancia al que Alejandro quería asistir para platicar con un investigador, que le facilitaría la posibilidad de viajar a Canadá. Así que este viaje fue el pretexto para buscar otro pretexto para otro viaje futuro, ¡Guay! como dicen por estas tierras.

Para no volver a ejercer el oficio del extrañamiento, esta vez Cristina hizo todo lo posible para acompañarnos y así fue como partimos los tres a la ciudad de Dickens, Jack el Destripador y el Chelsea F.C. Precisamente en el hotel del Chelsea F.C nos hospedamos y guardamos silencio sobre nuestra sangre blaugrana.

Desde el primer día -y dada nuestar restricción presupuestal- Alejandro y Cris hicieron el voto de caminar lo más posible pues con el precio de un autobus en Londres bien puedes comer una comida corrida en México. Afortunadamente el clima nos sonrió y para nuestar sorpresa ninguna nube de tormenta nos persiguió al salir del hotel.


El primer sitio que visitamos fueron los Almacenes Harrods, donde Alejandro se acordó especielamente de su madre consumista y su hermano enamorado de la ropa de diseñador. Posteriormente nos enfilamos hacia el famoso Soho caminando por Picadilly Circus. vale la pena contar que en el viaje Alejandro se ocupó de la ubicación espacial y Cristina de memorizar las atracciones. Yo simplemente ejercía voto de calidad cuando les daba por ponerese democráticos o estaban tan cansados que no podían decidir.

Ese mismo día tuvismo la suerte de encontrar varios puestos de comida alrededor del Mercado de Covent Garden. Había de todo, hamburguesas, salchichas, kebab, arroz, pasta, hasta comida vegetariana para mí. Además de la música en vivo, la gran ganancia del día fue un chelsea bun -algo así como un rollo de canela- que nos salió gratis.

El día siguiente jugaba el Barça contra el Madrid, por lo que nuestra visita se vería interrumpida por tan notable evento deportivo. Así que decidimos simplemente ver lo más representativo de Londres, es así como llegamos al reloj gigante ese que impresiona tanto, a la Abadía de Westmintser y al Palació de Buckinham. A ninguno de ellos pudimos entrar ya que no era temporada de verano. Esto nos dio tiempo para caminar un poco a la orilla del Thames y buscar un bar para ver el partido. Finalmente tuvimos que pagar 5 pounds para entrar al bar y ni siquiera nos dieron uan consumición, pero como dice un comercial, ver ganar al Barça no tuvo precio. Aún con la adrenalina del partido volvimos al hotel caminando y no miento si les digo que hicimos como dos horas y media. Los pobres llegaron tan mlatrechos que al día siguiente decidieron probar el metro de Londres.



Como era de esperarse, lo pirmero que hizo Alejandro al entrar al metro fue contar las CCTV's -sin comentarios-. Ese día lo dedicamso a museos. Primero la Tate Modern y luego el British Museum, o como lo llamó Alejandro "la quintaesencia del robo arqueológico". Este último fue tan impreisonante que volvimos el último día. Ese mismo día encontramos otro mercado, el de Brick lane, donde comimoms una extraña pizza japonesa de col con queso y un arroz tailandés, yummmy!!


Cristina nos abandonó pues tenía que regresar a trabajar, y Alejandro me llevó al congreso. Sólo pudimos entrar a 3 sesiones pero según el valió la pena, pudo apalabrar la estancia en Canadá y
conocer otros individuos interesados en su tema de tesis.

No se por qué razón nos habíamos resistido tanto a visitar Londres, es una ciudad cara pero bien vale la pena visitarla, sobre todo cuando no llueva.


miércoles, 9 de junio de 2010

Sin City

Como les contaba en el post anterior, lo que parecía un inofensivo viaje de vuelta a Los Ángeles terminó en la ciudad conocida como Sin City, es decir, Las Vegas. La tía Laura venció el miedo y manejó las 4 horas que separan a la capital del juego con la capital de los autos, mientars que Alejandro y yo servíamos de DJ's para amenizar el trayecto a través del Estado de Nevada.

Por ser jueves conseguimos hospedaje económico en el famoso Hotel Stratosphere, ese que tiene una torre que parece una nave espacial. Dejamos nuestras cosas en el hotel y nos internamos en la noche del "vicio y la perdición".


Primero visitamos la parte vieja de Las Vegas, y digo vieja porque según nos explicaron los primeros casinos fueron construidos allí. En la famosa calle Fremont Drive nos metimos a nuestro primer casino y tomamos nuestra primera bebida espirituosa de la noche. La tía Laura tomó un vino, Alejandro pidió una cerveza (para no variar) y yo un pequeño chupito de un licor de hierbas. Tomamos nuestro aperitivo mientras disfrutábamos de un show en una pantalla gigante pegada al techo de Fremont Drive.


Mis lectores sabrán que me emocionan mucho las lucecitas y esta vez no fue la excepción, quedé boquiabierto de la luminosidad de la ciudad. Manejamos por Las Vegas Boulevard hasta el Copacabana, donde vimos uno de los únicos shows gratis que hay en la ciudad. La verdad no me impresionó mucho, mujeres con poca ropa bailando y navegando por el techo del casino aventando collares, creo que Alejandro tiene otra opinión pues tomó varias fotos que no subiré a este blog. Por desgracia después de cenar un sueño feroz atacó a la tía por lo que nos retiramos a dormir a nuestras espaciosas habitaciones.


El día siguiente recorrimos los lobbies de los hoteles: el Bellaggio con su jardín japonés, el Caesars Palace con su Coliseo, el Venetian con unos canales artificiales en su interior, el Paris con su Tour Eiffel falsa, en fin suntuosidad sin historia, como dice Alejandro.

Por la tarde no nos quedó otyra más que jugar, sería penoso estar en Las Vegas y no jugarse por lo menos un dolar. Le propuse a Alejandro que apostara su beca en el backgammon o la ruleta pero cais me deja empeñado con una croupier de castigo. El gran descubrimiento fue que si juegas en cualquier casino, la bebida -cualquiera- es gratuita.



Volvimos por la noche a LA para embarcarnos al día siguiente de vuelta a Barcelona, fue una gran estancia con la tía que ojalá se repita pronto.

miércoles, 28 de abril de 2010

Fin de 2009

Como es nuestra costumbre, a finales de año visitamos México de nuevo. Esta vez hicismo una escala amistosa y afectiva en Los Angeles, donde nos quedamos un par de días con la querida Tía Laura y sus mascotas.



A diferencia de la visita angelina de 2008, esta vez el clima no nos ayudó y parece que arrastramos con nosotros como si fuérsmo personajes de caricatura las nubes grises de Barcelona. Según los noticieros americanos no llovia en California de esa manera desde hacía más de 15 años. Aún así, aprvechamos para visitar a unos amigos de Alejandro (Yuriy, Katie y familia) y conocer a algunso amigos de la tía que nos faltaban como Marcos y Sara, que tristemente hace días cambió Orange County por una latitud en otra vida más tranquila lejos de la leucemia.

En México estuvimos casi un mes y enseguida Alejandro llenó su agenda social de compromisos. Esta vez no quise acompañarlo y preferí quedarme con mis primos Urchy y Torchy para ponernos al corriente en travesuras. Esta fue una visita bastante austera dada la crisis económica famiiar pero aun así arrojó algunas sorpresas, como que por primera vez Alejandro no se peleara con su mamá o que la visita de Marcos en año nuevo.



Cuando pensamos que no habría más aventuras, regresamos a Los Ángeles y en el siguiente post les contaré lo que sucedió.

jueves, 1 de abril de 2010

Feeling academic in Wales






La continuación de nuestra aventura británica nos llevó a Aberystwyth -ciudad de pocas vocales y muchas gaviotas-, donde Alejandro presentó una ponencia sobre ese tema de los aviones que se estrellaron contra las Torres de Nueva York.

La universidad estaba enclavada en un cerro, donde se podía dominar toda la costa galesa...breathless, diría Alejandro con un tono britón bastante gracioso. Mientras el desempacaba y se dirigía a la primera sesión, yo sali al bosque para entrevistarme con la fauna local. Algunos conejos, ovejas y mirlos bastante simpáticos me dieron la bienvenida a sus dominios.



Alejandor se decepcionó un poco cuando vio puras cabecitas blancas en el congreso, es decir la media de edad superaba a la de sus padres. Seguro se le reventó la burbuja en la que puras investogadoras suecas y eslovacas presentaban en un salón de congresos con poca ropa... En fin, para hacer el cuento corto, eramos los únicos hispanohablantes y obviamente los únicos latinoamericanos. Casi la mayoría de lso asistentes era inglés y viejo.

A pesar de eso, hacia el final del día, Alejandro pudo encontrar a gente de su edad que también presentaban alguna ponencia: un australiano, un italiano, una sueca, una suiza, una turca y una escocesa. Con ellos prácticamente pasamos todos los descansos, disfrutamos del pastel y el café gratis, y de los brindis con vino en donde te podías servir todas las copas que quisieras.

La ponencia de Alejandro estuvo más bien vacía, no es el mejor escenario para iniciar una carrera académica, pero algo es algo, bien podía haber estado sólo yo. Compartío el presidium con Katherina, la chica sueca que hablaba más o menos de us mismo tema. No hubo muchas preguntas y menos para Alejandro, seguro porque era un congreso sobre historia de los medios de comunicación.

Sobre el pueblo, les puedo decir que lo caminamos todo en un día, desde sus ruinas celtas hasta el mirador, pasando por la bonita cala donde para nuestra fascinación ondeaba una bandera catalana como parte de una muestra de banderas de naciones sin país.

jueves, 11 de marzo de 2010

Nevada y silencio



Varios me han preguntado: "¿Querido Scorchy, por qué no escribes más seguido? y esta es una buena oportunidad para contestar. Surgen los rumores de que se me ha acabado la tinta de las aventuras o que me he vuelto en un puercoespín comodino. Ninguna de las dos.

Alejandro me ha puesto un poema que tiene una estrofa que dice "sucede que me canso de ser hombre" y ante la escasez de letras en estos últimos meses podría haberlo robado y decir "a veces me canso de ser puercoespín" pero no es verdad, es sólo que el frío me hace dormir más. Al fin y al cabo si los osos y las marmotas pueden hibernar por meses, por qué no puedo dormir más.

Se que mis lectores son gente informada y sabe que esta semana cayó una épica nevada en Barcelona. He aquí la foto desde nuestra ventana para que vean a qué me refiero cuando hablo de frío, y los demás habitantes de la habitación de Alejandro no me dejarán mentir.

Seguró con la primavera, cuando los botones de las flores se llenen de olores y colores, y los periquitos simulen escuadrones ruidosos de F-16 y zumben por nuestra ventana tendré más ánimos de salir a buscar aventuras. Mientras me contento con platicar con Rex y los muchachos y ver como Alejandro le da vueltas a sus temas preferidos, mientras toma té y come chocolate.

Ayer me ha dicho Alejandro que volveremos subirnos a un avión y a llenar la maleta de sueños y aventuras, esta vez para ir a Londres, una de las grandes ciudades que nos falta por caminar.

Mientras espero esta nuevo viaje, prometo contarles el bautizo académico de Alejandro en la conocidísima ciudad de Aberystwyth (¿se pueden más consonantes?) y nuestro viaje de fin de año a México, Los Ángeles y Las Vegas.