Todos tenemos un Scorchy que nos ve con los ojos del niño que fuimos. Unos lo esconden en un ataúd y otros lo tiene que sentar en un diván treinta años después. Yo prefiero dejarlo escribir y que de vez en cuando me deje escribir a mí.
Varios me han preguntado: "¿Querido Scorchy, por qué no escribes más seguido? y esta es una buena oportunidad para contestar. Surgen los rumores de que se me ha acabado la tinta de las aventuras o que me he vuelto en un puercoespín comodino. Ninguna de las dos.
Alejandro me ha puesto un poema que tiene una estrofa que dice "sucede que me canso de ser hombre" y ante la escasez de letras en estos últimos meses podría haberlo robado y decir "a veces me canso de ser puercoespín" pero no es verdad, es sólo que el frío me hace dormir más. Al fin y al cabo si los osos y las marmotas pueden hibernar por meses, por qué no puedo dormir más.
Se que mis lectores son gente informada y sabe que esta semana cayó una épica nevada en Barcelona. He aquí la foto desde nuestra ventana para que vean a qué me refiero cuando hablo de frío, y los demás habitantes de la habitación de Alejandro no me dejarán mentir. Seguró con la primavera, cuando los botones de las flores se llenen de olores y colores, y los periquitos simulen escuadrones ruidosos de F-16 y zumben por nuestra ventana tendré más ánimos de salir a buscar aventuras. Mientras me contento con platicar con Rex y los muchachos y ver como Alejandro le da vueltas a sus temas preferidos, mientras toma té y come chocolate.
Ayer me ha dicho Alejandro que volveremos subirnos a un avión y a llenar la maleta de sueños y aventuras, esta vez para ir a Londres, una de las grandes ciudades que nos falta por caminar.
Mientras espero esta nuevo viaje, prometo contarles el bautizo académico de Alejandro en la conocidísima ciudad de Aberystwyth (¿se pueden más consonantes?) y nuestro viaje de fin de año a México, Los Ángeles y Las Vegas.
Nuestro último viaje del año pasado lo hicimos al Reino Unido, y fue cortesía de la Universitat Pompeu Fabra. Sucede que en su faceta académica a Alejandro se le ocurrió presentar un comunicado para un congreso en Gales y éste fue aceptado. De esta manera tuvo que interrumpir sus arduas y agotadoras sesiones de lectura para escribir una ponencia sobre su tema de tesis.
Una vez escrita su ponencia se enteró de que la coqueta conferencia tenía un costo de 280 libras esterlinas.Ignoro lo que signifique dicha cantidad pero me comentó que de pagarlo tendríamos que comer a la carta, es decir que comería el que obtuviera la carta más alta de un mazo. Así que sólo le quedaba recurrir al verbo, pero esta vez en vez de intentar enamorar a alguna chica la tarea era conseguir que la universidad patrocinara nuestro viaje. Para nuestra fortuna, la universidad picó el anzuelo y no sólo pagamos la conferencia sino los boletos de avión.
¡Es así como nuestra aventura de verano tuvo como primera escala Liverpool, la tierra de "The Beatles"!
Nos quedamos en un hostal barato muy cerca de la Gran Catedral Anglicana, que según los ingleses es la más grande de Europa.
El primer día hicimos una caminata de reconocimiento y una pertinaz lluvia nos atrapó y dejó como pan mojado. Afortunadamente pudimos llegar al famoso Albert Dock y refugiarnos en la tienda de "The Beatles". Entre memorabilia, música y souvenirs, Alejandro se transportó a los 60’s. Como hacía horas que no comíamos, lo tuve que sacar de su ensoñación para avisarle que había dejado de llover y que sería adecuado ir en busca de alimento.
De esta manera fuimos en busca de un supermercado ya quenuestro presupuesto eraera insuficiente para los restaurantes. Habíamos escuchado la leyenda de que en los supermercados británicos rebajan la comida que está a punto de caducar y afortunadamente para nuestro presupuesto la leyenda resultó ser cierta. Alejandro sobrevivió con jamón y queso y yo con algunas lechugas y con los insectos que pude encontrar.
Ese mismo día conocimos a unos brasileños en el hostal y a pesar de que ellos no hablaban español ni nosotros portugués nos entendimos bastante bien y organizamos una excursión para buscar Penny Lane, la famosa calle de la infancia de Lennon y McCartney. Después de 2 horas de caminata y varias cervezas camineras la encontramos e instalamos el estudio fotográfico en la famosa calle que antes de ser inmortalizada quería ser rebautizada por el ayuntamiento de Liverpool, pues el Capitán Lane (del cual viene el nombre de la calle) era un traficante de esclavos.
Los amigos brasileños nos abandonaron el día siguiente, así que tuvimos que organizarnuestras propias expediciones. Ese día entramos al Tate Museum y paseamos por un centro comercial enorme para buscar regalitos para la familia mexicana. Su familia fue muy recordada en este viaje, en especial su mamá, pues ella fue la culpable de que Alejandro se convirtiera en un vicioso de la música del cuarteto más famoso de Liverpool.
Como si escuchara el consejo de su madre en la oreja, Alejandro se decidió a gastar las 17 libras del The Beatles Storyy se volvió a perder en su propio cielo con diamantes. Pocas veces lo he visto tan contento en un museo tan caro, y no era para menos, podía palpar toda la historia de sus músicos favoritos.
Para cerrar el viaje con como se merece fuimos en pos de The Cavern. Mientras hacíamos nuestra acostumbrada sesión de fotos en la entrada, unos simpáticos lugareños nos explicaron la historia del bar donde tocaron los Beatles por primera vez y nos animaron a entrar en el bar y a retroceder en el tiempo con un delicioso pint de cerveza.
Al día siguiente le dijimos good bye a Liverpool pero el se empeñó en decirnos hello.
Barcelona amaneció nublado y, como se debe en un día nublado, permanecí dormido hasta cerca de medio día. Quizás hubiera dormido un poco más pero Alejandro me despertó algo alterado pues en un artículo de La Vanguardia encontró un noticia sobre una colonia de erizos (puercoespines) que sobrevive en el Parque de la Ciutadella. Llenó de suspicacia, enseguida me preguntó si yo tenía algo que ver con este raro aconteciminto.
Así que como se hace en los programas de televisión aclararé mi relación con esta afortunada colonia de erizos barceloneses. Aunque se parezcan a mí, no hay relación consanguinea con ninguno de ellos. Los conocí cuando Alejandro iba a jugar basquet en una cancha aledanea al parque. Me han invitado a cenar varias ocasiones, pero desde que cerraron la pista de baloncesto me es complicado desplazarme hasta allá.
Hace poco más de un mes los visité con el pretexto de un concierto de jazz en la Ciutadella. Quedamos en salir a la luz y formar una organización no gubernamental o un partido político para defender nuestros derechos. ¿Si puede marchar la falange por la calle o existir un partido pirata por qué no una organización de erizos barceloneses e inmigrados?
Les dejo el link con los simpáticos biólogos que nos fueron a visitar a mis amigos y me despido con la promesa de un nuevo post sobre nuestro viaje veraniego a Liverpool y Gales.
Una vez que Alejandro ha terminado su primer capítulo y mientras se divierte jugando como un niño con su pelota de basket en la sala, por fin he podido apoderarme de su lap-top.
Esta vez les contaré las viscictudes de nuestra segunda visita a Paris. Esta visita nació de la frustración que nos dio después de no poder ir a Helsinki a ver a Caro y su compañero Pingüi. Así que una vez que Caro y Pingüi confirmaron su visita a Barcelona simplemente decidimos acompañarlos a Paris.
De último momento Gilmar también se unió a la expedición y nos embarcamos en un vuelo de Vueling a las 6 am que como saben afectó bastante a mi dormilón compañero Alejandro.
A pesar del horario -o gracias a él- pudimos aprovechar muy bien nuestro primer día en la Ciudad Luz. Gilmar, Alejandro y yo nos quedamos en casa de Angéle -una vieja amiga de Alejandro- mientras que Caro se hospedó con una amiga suya.
Todavía ni habia pasado medio día cuando el equipo ya estaba partido ya que no pudimos encontrar a Caro. Gracias a la maravilla de los teléfonos móviles (y una factura posterior de 50 euros) nos pudimos encontrar de nuevo y turistear por esa iglesia con gárgolas parlanchinas que sale en tantos libros y películas. También paseamos por el Sena, curioso río ese, pues no hay patos, peces, nada de nada y todo munod le toma fotos como si fuera la novena maravilla del mundo, en fin turistas.
El día siguiente estaba emocionado pues Gilmar nos iba a llevar al mercado de pulgas, donde yo pensé que podría comprar un quiche o una crepe de pulgas para comer, pero cuál fue mi sorpresa cuando sólo vi un mercado parecido a la lagunilla, donde los insectos más numerosos eran las presumidas moscas parisinas.
Como la lluvia nos sorprendió el domingo tuvimos que ir al Centre Pompidou a guarecernos. Vimos una linda exposición de esculturas de Alexander Calder sobre el circo y burlando la seguridad pude subirme al trapecio y a la jaula de los leones, que afortunadamente eran de alambre.
Al otro día emprendimos la expedición al Palacio de Versalles. Contra las recomendaciones de Angéle llegamos tarde y tuvimos que hacer una cola de dos horas. Aun así pudimos ver el show de fuentes (que nada tiene que pedirle al de Barcelona) y la majestuosidad de las cámaras, antecámaras y ante-antecámaras de ls reyes franceses. Por último, y aunque ese día la noticia fuera el breve rifi rafe entre Gilmar y Caro a causa de no ponerse de acuerdo en dónde comer, fuimos al celebre Louvre para ver algunas de las pinturas que rebosan los libros de historia del arte. Obviamente, no pudimos ver todo el museo, pero salimos con buen sabor de boca. Ese mismo día hicimos un pic-.nic junto al canal de St. Martin con Angéle y por fin pude probar algunos mosquitos franceses acompañados con algo de hierba.
Dicen que la tercera es la vencida, así que no dudo que regresemos a Paris en algún otro momento.
Just for this time I will write in English (Remember I’m almost a trilingual porcupine). The cause is simple, the friends we visited in Poznan don’t speak very good Spanish and we would like them to understand that we had a great time in their city.
As a birthday present Alejandro reserved a cheap flight to Poznan. We were not interested in the famous conference that was held in that city or in the cold weather but in visiting our first polish friend, Kasia. We met Kasia in Barcelona almost a year ago and she made very good friends with Alejandro because of a common interest in basketball and movies.
So we traveled as illegal immigrants (Alejandro had his ID card expired but he likes strong emotions) and hopefully we found no policemen in the airport.Even though it was the end of winter, the weather was almost polar and my thorns were almost frozen. Alejandro used the onion tactic, with a lot of layers of clothes.
We stayed at a cozy hostel where we were the only guests. The Hostel was inhabited by a nice dog that every time he saw us demanded Alejandro to play with him. We met Kasia in Poznan downtown and before we got frozen we found her and introduced us to one of the best beers we have tasted, Fortuna Czarna, according to Alejandro is rare mix between a Coke and a Negra Modelo.
Next day it was sunny and we visited Poznan Cathedral, and again we were the only visitors. We got the feeling hat it was not touristic season in Poland. We visited a nice park with a little lake for rowing and I could find some herbs and insects to fight the cold weather. Hopefully we met Kasia before dinner, because Alejandro was starving and I honestly doubt that he could have ordered something to eat in polish.
That same night we met with Magda, another friend we met in Barcelona a year ago and we danced some polish music in a rare and cozy bar. We passed very good time but sometimes we felt lost in translation, it is kind of bizarre not to understand what your neighbor is talking about just beside you.
For you to know, Poznan is a very beautiful city inhabited by a lot of students. It has a gorgeous downtown with a beautiful City Hall and colorful houses of ancient times. We also visited a park with airplanes and tanks in the middle, kind of scary but worthy of watching.
On Saturday we went to Wroclaw (it is not pronounced as it is written) one of the cities with the most bridges in Europe and had a very good time, we even had a beer in a bar with communist decoration, As you can imagine Alejandro was thrilled. I was thrilled we all the gnomes and dwarfes that inhabited the citie long ago. I even sat and talk with one of them.
As all the good times, this one didn’t lasted too much and we had to come back to our Catalan reality, but not without nice presents like a polish tourist guide, a little bottle of Vodka and a lot of Polish Music.
We are looking forward to see Kasia and Magda again!
El año pasado también fuimos a Sevilla. Fue nuestro último paraje con Molo y Samara. Esto es importante porque fuimos específicamente a Sevilla por la Bienal de Flamenco. No, Alejandro no ha abandonado el doctorado y se ha metido de cantaor, pero nuestra amiga Samara sí se deja tentar por “el duende” y nos dio unas clases de apreciación del cante en el único concierto al que la acompañamos.
Además de ser la capital del flamenco, Sevilla es una ciudad de esas con ríos en medio que nos gustan tanto. En este caso es el Guadalquivir el que parte la ciudad en dos y nos deja paisajes dignos de disfrutarse en una tarde de otoño. Por ejemplo, pasear por la riera y encontrarse la Torre del Oro o la Plaza de Toros.
Otro paraje curioso es la Catedral,con su torre de la Giralda donde las gitanas se ponen a leer la mano de los turistas ingenuos que cuando se dan cuanta tienen que desprenderse de un euro o exponerse a una fea respuesta de la pitonisa. Sin embargo mi lugar preferido fue el Parque María Luisa, porque albergaba una variedad de plantas muy sabrosas que a su vez alojaban insectos suculentos que salían después de que acabara de llover.
Para Alejandro también merecen mención especial la comida y la bebida, y específicamente su módico precio —ajustado a los bolsillos andaluces— en comparación con Barcelona.
Bueno, con este pequeño post acaba la remembranza de ese 2008 que nos dejó tantas aventuras.
Antes de que escriba sobre nuestro viaje a Sevilla vale la pena recordar que el año pasado Alejandro se volvió un doctorando con todas las de la ley. Molo y Samara fungieron como interventores de gobernación para dar fe a la transformación de licenciado en doctorando, algo así como la transformacion de la oruga en mariposa, o el huevo en gallo.
Como en es costumbre en las presentaciones de Alejandro ante tribunal hubo un sinodal que se lució y terminó hablando más que él y otro que lo defendió. Afortunademente éste ultimo fue su asesor y le valió para obtener una buena nota. No abundaré más en la exposición de Alejandro porque ya se la sabrán de memoria, todo eso de las consecencias del 11-S que yo no termino por entender a pesar de que mi casita esté invadida de ensayos y libros sobre el asunto.
Más que la nota o la misma exposición, lo que me dio gusto como su compañero de viaje es ver a varios de sus amigos reunidos allí (con todo y que no había bebidas alcoholicas en el examen).